Llega una nueva entrega de la serie "Divergente"
(basado en la obra de Veronica Roth) con su segundo capítulo, luego del modesto
suceso de la primera, nuevamente protagonizada por Shailene Woodley y Theo
James. Insurgente ofrece más acción que la primera película de la saga, pero
simplemente parece un eslabón más hacia la resolución de la historia.
Sino viste la anterior, el mundo de "Divergente"
está dividido, luego de una gran guerra entre humanos, en distintos grupos
sociales que aseguran el orden. Ellos son "Honestidad",
"Erudición", "Cordialidad", "Osadía" y
"Abnegación". Tris (Shailene Woodley), hija de los líderes de esta
última, resulta ser una persona que no encaja en ninguna comunidad, porque
tiene una cualidad que pocos poseen: puede pertenecer a cualquiera. Luego de
pasar un tiempo en "Osadía" y conocer a Cuatro (Theo James),
descubren que la líder de los “intelectuales”, Jeanine (Kate Winslet) intenta
quedarse con el control total del mundo que ellos conocen y suprimir el
equilibrio que sustenta el balance entre estos grupos.
La cuestión es que en esta Chicago destruída, el Consejo
intenta culpar a los "divergentes" por atentar contra el orden
público. Tris se siente culpable de la muerte de sus padres y se oculta, junto
a Cuatro, su hermano Caleb (Ansel Elgort) y Peter (Miles Teller) en una de las
facciones.
El desafío será descubrir entonces que trama Jeanine en esta
vuelta y cómo Tris y Cuatro lograrán organizar la resistencia para disputar el
poder y lograr la paz para las facciones.
Mejor que su predecedora en acción y llegada los
espectadores, es un film que deja con intriga máxima de cara al desenlace en su
última entrega, que se espera para el año 2016, Leal.
Crítica por Patricio Agustin Arbino.
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